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Monasterio Cisterciense de Santa María de San José |

A 12 kilómetros de Estella y 31 de Pamplona, en las inmediaciones de Alloz y a 2 kilómetros del pantano del mismo nombre, en un bello paraje del Valle de Yerri, está situado el Monasterio Cisterciense de Santa María de San José.
Es un edificio moderno, inaugurado en el año 1961, pero cuyas raíces se hunden en la misma Edad Media. En él vive una comunidad de monjas cistercienses, que han consagrado su vida a Dios mediante la alabanza divina, la oración y el trabajo manual.
El nacimiento de una Comunidad en Tiñosillos. Ávila
La historia de nuestra comunidad es la historia de la elección de Dios y su entrañable misericordia a lo largo de su historia. Nuestro fundador, el cardenal don Ciriaco Mª Sancha y Hervás, fue beatificado el 18 de Octubre de 2009. Fue el hombre providencial, elegido por Dios, para hacer realidad la fundación del primer monasterio trapense femenino en España en la segunda mitad del siglo XIX.
La fundación de esta tuvo lugar en Tiñosillos (Ávila). Supuso la encarnación de unos valores plenamente actuales, enriquecidos posteriormente por su incorporación a la Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia.
Las
claves del
éxito de la fundación de este “nuevo Monasterio”, fue debido, supo
llegar al corazón de las jóvenes y transmitir
unos valores espirituales que se estaban buscando, presentando la vida
monástica como camino radical de seguimiento de Cristo y de vocación a
la santidad; con la novedad de contar entre estos valores el trabajo
manual en el campo, como factor de armonía interior en la persona y
medio de subsistencia, ya que en aquella época era normal en los
monasterios de monjas vivir de las donaciones.
Con
su nombramiento como
obispo de Madrid en 1886, la comunidad se vio desprovista de su ayuda
directa y tuvieron que aprender a caminar solas, apoyadas firmemente en
la Providencia de Dios. Aunque él, desde su nueva Sede, no dejó de
acompañarlas, aconsejarlas y ayudarlas.
Desarrollo de la Fundación
En
los comienzos la vida en la
comunidad fue verdaderamente heroica. Aparte del régimen ya
de por sí austero, el trabajo del campo, la escasez de
medios, las
condiciones nada adecuadas de habitabilidad de los edificios, hicieron
la vida difícil.
Estas circunstancias
les hicieron comprender que desligada la comunidad de la Orden
Cisterciense pocas probabilidades de éxito podía tener; máxime dadas
las
condiciones históricas Por
eso, ya desde los inicios las hermanas buscaron el contacto
y la afiliación a la Orden Cisterciense.
En abril de 1887 Dom Cándido Albalat y Puigcerver, abad del Monasterio de Santa María del Desierto, en Francia, fue llamado para dirigir los Ejercicios Espirituales a la comunidad. Al finalizarlos, se planteó por primera vez el tema de la incorporación de la comunidad a la Orden Cisterciense de la Trapa
Recogiendo la herencia de Iranzu. Traslado a la “Granja de Alloz” (Navarra)
Providencialmente en tales circunstancias, en agosto de 1912 visita a la comunidad don Jesús Martínez, natural de Olite y párroco de Artica, Navarra, pariente de una de las hermanas. Percibe sus dificultades y toma interés por ellas. Gracias a las gestiones de este sacerdote navarro, adquieren la “Granja de Alloz”, con su correspondiente finca, en Navarra, con vistas a un traslado de la comunidad.

La “Granja de Alloz” fue una antigua propiedad del monasterio de Iranzu hasta la desamortización de Mendizábal en 1835. Expropiada por el Gobierno, fue pasando a manos de particulares. Sus últimos propietarios fueron doña Concepción Gómez-Acebo y su marido don Luis Ibargüen. Así, el 16 de octubre de 1913 cinco hermanas, con M. Justa al frente, salen de Tiñosillos hacia la Granja de Alloz. Su objetivo era hacerse cargo de ella y prepararla para que pudiera venir más tarde el resto de la comunidad. Esta llegó un año después, el 3 de octubre de 1914.
De este modo, las monjas vuelven a conectar materialmente con las raíces cistercienses de la “Granja”, como popularmente se le llama en el entorno, a la vez que el antiguo monasterio de Iranzu encontraba una sucesión en la misma línea, después de la desamortización de Mendizábal un siglo antes. Eran en ese momento ya una crecida comunidad de 30 hermanas.
En 1922, gracias al apoyo de los monjes de San Isidro de Dueñas, fueron finalmente incorporadas canónicamente a la Orden Cisterciense.
En el año 1930 murió la madre Justa a consecuencia de una gripe. La madre Micaela Garmendia conduciría a la comunidad durante doce años.En 1939 muere Dom Félix Alonso y es elegido para sucederle en febrero de 1940 el padre Buenaventura Ramos. En Alloz es elegida en 1942 como Abadesa madreMaría del Puy Echalar. En los planes de Dios estas dos personas estaban llamadas a continuar y completar la obra ya comenzada.
Los primeros años fueron también difíciles por la necesidad de ir adaptando y renovando los viejos edificios, y organizando su economía. En el año 1950,debido a la pobreza de los edificios se construyó la Iglesia. La inauguración y consagración fue el 15 de octubre de 1950 por don Enrique Delgado Gómez, Arzobispo de Pamplona.

Durante largos años las “monjas de Alloz” han vivido en condiciones sumamente difíciles, formando una comunidad que no ha cesado de crecer. Ante la precariedad de los edificios y la afluencia de vocaciones se vio también la necesidad de construir un “nuevo monasterio”, que se hizo realidad en 1961.
En la década de los 70 la comunidad llegó a estar formada por 82 hermanas. Ante este crecimiento, se fundó en 1977 el monasterio de la Palma en Cartagena y en 1989 el de Armenteira en Pontevedra.

